El Señorío de Molina de Aragón, país independiente
Este es el título de un artículo publicado por Javier Plaza profesor Historia Uned Guadalajara (Nueva Alcarria molina-de-aragón-pais-independiente) y nos ha parecido oportuno, transcribirlo, como introducción, porque hace un resumen de lo que el Señorío fue y en qué circunstancias se vivía.
«En el siglo XII, cuando las cosas eran muy diferentes a la actualidad, la península ibérica se encontraba dividida entre musulmanes y cristianos, y los primeros, liderados por los temibles almorávides del Magreb, estaban en guerra abierta contra castellanos y aragoneses. A finales del siglo XI habían emprendido un ataque total contra Castilla, que los llevó a conquistar casi toda la meseta sur. Solo resistían en manos cristianas algunos enclaves amurallados, como Toledo, Atienza o Guadalajara. La actual provincia de Guadalajara era, en aquel momento, un enorme frente de guerra entre unos y otros, que provocó la devastación de aldeas y cultivos.
A partir de la segunda mitad del siglo XII, la cosa cambió: los almorávides empezaron a dar muestras de debilidad, y castellanos y aragoneses pudieron pasar a la ofensiva para poder liberar Toledo, pero esta ofensiva cristiana no fue coordinada: Castilla y Aragón eran rivales que ansiaban quedarse con estas tierras, y ambos emprendieron una auténtica carrera para ser los primeros en desplazar, de nuestra actual provincia, a los musulmanes.
La reina Urraca I de Castilla y de León y su hijo, el futuro Alfonso VII, consiguieron restaurar la sede episcopal de Sigüenza, reclamando así para Castilla toda esa zona, mientras que Alfonso el Batallador, rey de Aragón, pudo conquistar Molina y su comarca. Pero los recursos aragoneses eran muy escasos, y su rey no tenía gente suficiente para repoblar la comarca molinesa, lo cual era lo mismo que no poder incorporarla a su reino. Castilla, sin embargo, aunque no estaba sobrada tampoco de gente, pudo mandar algunos contingentes de campesinos para ocupar ese espacio. La disputa estaba servida, pues ¿a quién le correspondía Molina? ¿a los conquistadores aragoneses, o a los pobladores castellanos?
Con el enemigo todavía a las puertas, castellanos y aragoneses sabían que no estaban para peleas, pero Molina era un caramelo al que ninguno quería renunciar ¿qué hacer, entonces?
En este momento apareció Manrique Pérez de Lara, uno de los grandes nobles castellanos de la época, que mantenía además una estrecha amistad con el rey aragonés. Manrique había tenido un papel muy importante en la guerra contra los almorávides, y controlaba, entre otras villas, la recién conquistada Medinaceli. En un magistral golpe de mano, el conde aprovechó que Molina había quedado en tierra de nadie para mandar allí a unos cuantos vasallos suyos y tomar posesión efectiva del lugar. A partir de ahí, hizo su propuesta a ambos monarcas: si no vais a poneros de acuerdo, ya me quedo yo con Molina, y os aseguro que seré neutral.
Con la garantía de neutralidad de Manrique, Castilla y Aragón reconocieron, en la concordia de Carrión de 1137, la existencia de un territorio independiente con capital en Molina y en manos de los Lara.
El conde Manrique, asegurado el reconocimiento de tan extenso señorío, procedió a organizarlo territorialmente y, sobre todo, a atraer pobladores suficientes para poder explotarlo económicamente y defenderlo. Para lograrlo, concedió un fuero a la localidad y sus aldeas que otorgaba interesantes privilegios a sus habitantes. Por ejemplo, los molineses podían elegir a su señor, siempre que fuera alguien de la familia Lara, lo que permitía, al menos en teoría, una limitada democracia. También daba la plena propiedad de la tierra a aquellos que la trabajaran, dejando para el señor solo el dominio jurisdiccional. Es decir, la potestad de juzgar delitos, cobrar impuestos y organizar a las mesnadas. Dicho de otra manera, cualquier campesino sin tierra en Castilla podía conseguir en Molina lo que se le negaba en su lugar de origen. Un incentivo, sin duda, para emigrar a aquellas tierras de frontera (1).»
Por qué la ganadería
El nuevo señorío independiente estaba arrasado y despoblado (según le pareció al Conde Manrique de Lara), al ser territorio fronterizo las instigaciones de pueblos fronterizos, los soldados conquistadores y los movimientos de tropas se apropiaban de los productos que los agricultores, penosamente producían por lo que, parece factible pensar que, los moradores de la tierra se inclinaran por la ganadería, con ella era más fácil huir y esconderse. Los territorios de la sexma de la Sierra (División territorial que comprendía cierto número de pueblos asociados para la administración de bienes comunes), por lo extremo de su clima y su altura, no eran muy apropiados para la agricultura (se reduce el ciclo productivo) pero sí para la ganadería.
Antiguamente, la lana no solo se comerciaba, sino que se utilizaba para pagar los pastos y a los pastores durante todo el año. Era un medio de pago para los ganaderos.
La lana en nuestra historia
La ganadería ha estado presente en nuestra tierra con todos los pueblos que nos han ido ocupando. La dirección del comercio de la lana ha ido cambiando según el origen del pueblo ocupador. Se cree, que ya antes de la declaración del Señorío, la explotación de la lana era una realidad; parece que en época del emir de Molina por el año 900 (siglo en el que se comenzó a construir el Castillo, se acabó en el año 1000) la lana de la zona y los paños se vendían en el reino andalusí pero antes se comerció por el mediterráneo (romanos) o Europa (visigodos).
La ventaja de ser un territorio fronterizo (cristianos-taifa) para el comercio de la lana estriba en que, los ganaderos de la tierra, podían vender su lana a sus contactos de los territorios cristianos y vender su lana por el Norte (Cantábrico a Europa) o, venderla por el camino de los musulmanes ya que, en ese momento, éramos taifa (reino andalusí y Mediterráneo).
Los fueros de la tierra dejan clara la importancia del ganado para ella hasta el punto de que el conde reconoce las normas que rigen entre pastores y las acepta y en los fueros se comenta que, entre los beneficios que se pueden adquirir como botín de guerra, están los ganados tasados con la misma importancia que los cautivos.
La enciclopedia vasca Auñamendi dice en su página dedicada al Señorío: «Fue durante los siglos XVI y XVII cuando acudieron numerosas familias hidalgas vascas a Molina y su tierra, fundamentalmente por la calidad y cantidad de ganado lanar molinés que, con más de un millón de cabezas, producía lana por la exportación».
En el tercer congreso general de Historia de Navarra Pamplona 22-23 septiembre 1994, (Área III. EL MUNDO DE LAS IDEAS Ponencia II EL PROYECTO HISTÓRICO DE LA ECONOMÍA POLÍTICAEL MERCADER GABRIEL DE AMASA Y SUS FUNDACIONES BENÉFICAS (C. 1564-1634)
En el punto 3.2, Tarsicio de Azcona asegura: «Amasa se ocupó de continuo de la hacienda de su hermano Pedro, que abandonó la tierra y se avecindó en Peralejos, aldea de la tierra de Molina de Aragón. […]. Hasta Peralejos llegaban productos desde Pamplona. En Peralejos se proveía Amasa de lana y la encauzaba hacia rutas europeas. Amasa viajó hasta aquella aldea al menos en tres ocasiones y el 2 de abril de 1604 se encargó de levantar un inventario de los bienes de su hermano. Anotamos 913 sacones de añinos y lana lavada, puesta por Amasa en San Sebastián en manos del factor flamento Enrique Pieterssen y su ayudante, Bartolomé de Arnamendi.»
De la lana, las ovejas trashumantes y el comercio
Hasta el siglo XIV no se habló (2) de «raza merina» sino de ganado trashumante pero la falta de documentación permite hablar de ella. Hay autores que hacen coincidir la exportación de lana fina con la aparición de La Mesta en el siglo XIII.
La lana que exportaba Castilla, a Europa, no fue considerada de alta calidad hasta el siglo XVI. En este siglo hubo un apogeo de las ventas, pero hasta su exportación a Florencia en el siglo XVI nuestra lana no fue considerada de alta calidad en Europa.
Herrera Casado (Pag 74) Guadalajara, 2000) nos informa sobre el número de cabezas de ganado (ovino, vacuno y cabrío) que la tierra tenía en 1477. Toda Castilla tenía 2.694.000 cabezas y de ellas más de 500.000 estaban en Molina y, en el siglo XVI superaba las 750.000.
Según Vicens Vivens y Reyna Pastor la lana fina comenzó a exportarse, a las tejedurías flamencas, en cantidades abundantes a mediados del siglo XIII si bien hay autores en desacuerdo por falta de documentación, sobre todo extranjeros.
Otros autores como la historiadora Ana Rodríguez López sostiene que la lana castellana se concentraba desde mediados del siglo XIII en Burgos, y fue destinada casi exclusivamente a mercados extranjeros, sin emplearse a gran escala en las tejedurías locales.
La situación fronteriza del Señorío podría haber facilitado la venta de la lana a mercaderes procedentes de Burgos, de Aragón o de Valencia a partir del siglo XIII.
Paulino Iradiel Murugarren en su libro: «Evolución de la industria textil castellana en los siglos XIII-XVI. Factores de desarrollo, organización y costes de la producción manufacturera de Cuenca» informa que a finales del siglo XIV los italianos compraban lana en la Península especialmente las del Maestrazgo (San Mateo) y, según se desprende, de los documentos del empresario Francesco Daitini que realizó una importante inversión y adelanto de capitales a los ganaderos, la lana de Cuenca, se compraba y exportaba como lana de San Mateo (esta era la lana más apreciada por los italianos). Este empresario registró hasta 147 centros de procedencia de la lana y, entre ellos, Cuenca, Beteta, Huélamo y Peralejos.
Y, también Paulino Iradiel, nos facilita otra interesante información en referencia a las distintas calidades de las lanas castellanas y, basado en los protocolos notariales de finales del siglo XV en Córdoba.
En estos protocolos, siempre según Iradiel, se muestra que no sólo se distinguía entre lanas finas (merinas) y groseras, sino que distinguían entre lanas merinas que procedían de la sierra y las que procedían de la campiña y la principal diferencia era la que se marcaba entre las lanas merinas procedentes de la meseta Norte (incluían Toledo) y las de ganados merinos de mayor calidad, sobre todo, los procedentes del sur y especialmente los de la serranía soriana y conquense.
Precios en maravedíes de la arroba de lana merina según su procedencia:
| Procedencia | 1487 | 1506 | 1508 |
| TOLEDO | 260 | 175-210 | 190-230 |
| CUENCA – MOLINA | 460-465 | 380-500 | 440-485 |
Y para precisar esta información, se basa en que, las Ordenanzas Generales de Paños de 1495 promulgada por los Reyes Católicos, suponían una regulación de la manufactura pañera común a todo el reino con el fin de asegurar una producción textil con unos mínimos de calidad.
Estas ordenanzas no se pudieron implementar por la negativa de algunas ciudades castellanas debido a que sus características de producción no encajaban con las, citadas, ordenanzas. Uno de los motivos que dificultaban su aplicación era precisamente la carencia de lanas finas ya que las manufacturas de la Meseta Norte carecían de ellas y una de las ciudades que se manifestó en contra fue Segovia planteando ante los Reyes que, en Segovia, Ávila, Palencia, Riaza, Logroño y Soria entre otras, gastan lanas más bastas y las formas son diferentes, y que otras provincias reciben lanas finas de Cuenca y Molina.
Todos los estudios consultados dejan clara la falta de documentación referente a venta, lavado y transporte de lana, no sólo desde la formación del Señorío sino en todo el periodo hasta el siglo XVII. Los estudios (4) informan que los ganaderos de la tierra, si bien había ganaderos más o menos pudientes en la zona, la mayoría no lo eran y por este motivo se veían obligados a vender la lana antes de empezar la trashumancia. Los mercaderes ya fueran burgaleses, genoveses o valencianos adelantaban parte del dinero en el que tasaban la futura lana, con ese dinero podían emprender el viaje.
Algunos autores se preguntan por qué entre los siglos XVI y XVII la lana fina de nuestra tierra y la de la serranía de Cuenca tenía un precio más bajo que la de Segovia y, resulta curioso que la comparen con la de Segovia que era una de las más valoradas en este periodo, pero que, para finales del siglo XV carecían de ella (Phillips y Phillips 2005, pp. 407-427). De los trabajos consultados (3) se desprende que el modelo de venta, de nuestra tierra obligaba al comprador a adelantar dinero, por algo que aún no tenía, pero se garantizaba un precio bastante más bajo que la del resto de Castilla.
«los más pastores deste obispado viven de vender sus lanas adelantadas por los socorros de dineros que los mercaderes estrangeros hazen», y que «si los mercaderes de Cuenca toviesen caudal para hazer estos socorros y en el rescibo hiziesen lo que es razón y hazen los estrangeros, antes se les darían a ellos las lanas que non a los estrangeros, mas su voluntad de los mercaderes de Cuenca más es de tomar fiadas las lanas y pagallas quando quisiesen, que non hazer lo sobredicho, y los pastores non tienen con que pagar las yervas a Su Alteza si no venden adelantadas sus lanas» (6)
Máximo Diago afirma «La documentación conservada proporciona, en efecto, pruebas relativamente abundantes de que los mercaderes italianos que operaron en la región conquense en las últimas décadas del siglo XV y en las primeras décadas del siglo XVI recurrieron de forma sistemática a la práctica de adelantar dinero a los señores de ganados avecindados en dicha región para asegurarse la adquisición de sus lanas, y a unos precios inferiores a los que habrían tenido que abonar en operaciones de pago al contado, o en las que se les concediese a ellos aplazamiento de pago». (recordemos que, en la Mesta, Cuenca y el Señorío de Molina juntas, eran una de las cuatros representaciones o sierras)
Otro de los motivos que no sólo pudo motivar la bajada de precios, sino que pudo propiciar la desaparición de pequeños ganaderos, fue el hecho de que Enrique IV de Castilla (siglo XV) emitió una ley en la que ordenaba que no se exportara toda la lana de Castilla sino que debía quedar en el reino un tercio de la producción para las necesidades de la industria nacional. También Felipe II (1551) emitió una pragmática en la que se ampliaba la reserva, de lana para la industria española, de un tercio hasta la mitad de la lana adquirida por los mercaderes.
También, de los estudios consultados (4), se desprende como afirma Máximo Diago Hernández: «hay que desechar de una vez por todas la identificación entre alta nobleza y grandes señores de ganados mesteños para los siglos XV y XVI. Por el contrario, muy pocos miembros de la nobleza titulada de estos siglos pueden ser identificados como señores de ganados trashumantes, y ninguno de ellos se contó entre los mayores propietarios».
En el caso del Señorío se sabe, como indica la página dedicada al Señorío de Molina, en la web de la Auñamendi eusko entziklopedia, que: «desde el siglo XIII, el linaje navarro de los Funes fue señor de pueblos del valle de Mesa como lo fueron de los López de Orozco en Castilnuevo y el Pozo de Dueñas desde mediados del siglo XIV y Coetánea es la presencia señorial de los Hurtado de Mendoza, los «Mendozas de Molina», Condes de Priego desde 1465 y la construcción de la Casa-fuerte de los Mazo de Marcilla en Setiles». En esta misma web afirman «Es tradición haberse fundado, en tiempos medievales, el pueblo de Amayas por pastores vascos (5).
Durante los siglos XV al XVII los compradores burgaleses, compraban lana por toda Castilla principalmente de Segovia y Soria, pero también, desde principios del siglos XVI fueron los principales compradores en Cuenca y Molina.
Los ganados trashumantes se mantuvieron durante estos siglos gracias a los ingresos que proporcionaba la venta de las lanas y añinos, muy superiores a los que se obtenían de la venta de carneros para el abastecimiento de carnicerías. En nuestra tierra se adelantaba dinero a los ganaderos antes de empezar la trashumancia para sufragar el viaje y para pagar el alquiler de las dehesas de invernada. En primavera, Mayo y Junio, se realizaba el esquileo y se pagaba el resto.
No hemos encontrado estudios referentes a los lavaderos de lana en nuestra tierra y es raro que no hubiera porque ríos no nos faltan y, aunque no tenemos pruebas, nos consta que en Peralejos había batanes y sabemos que se hacían mantas y cobertores.
Según Rafael María Girón (7) «en los cursos altos del río Tajo y Júcar podemos encontrar numerosos lavaderos» pero sólo menciona algunos en los ríos Júcar, Moscas o Huecar, pero ninguno en la Tajo. Sí hace la siguiente referencia: «[…] o de los de Molina de Aragón (Guadalajara) y Cañizares (Cuenca), activos a principios del XIX, nada sabemos».
Fuentes bibliográficas
- Javier Plaza, profesor Historia Uned Guadalajara (Nueva Alcarria molina-de-aragón-pais-independiente) Artículo copiado tal cual.
- LOS GENOVESES Y LA LANA MERINA CONQUENSE ENTRE FINALES DEL SIGLO XV Y COMIENZOS DEL XVI, Ángel Rozas Español.
- Máximo Diago Hernando, M. (2024), El comercio de las lanas finas del partido mesteño de Cuenca entre los siglos XIV y XVII.
- Máximo Diago Hernando (El comercio de las lanas finas del partido mesteño de Cuenca entre los siglos XIV y XVII; El problema del aprovisionamiento de las lanas para la manufactura pañera castellana a finales de la Edad Media); Ana Rodríguez López (Modelos de diversidad: crecimiento económico y crisis en los reinos hispanos en la Baja Edad Media); Rafael María Girón Pascual (Lana sucia, lana lavada. Los lavaderos de lana y sus propietarios en la España de la Edad Moderna (ss. XVI-XIX): Un estado de la cuestión); Manuel Basas Fernández (Burgos, el comercio lanero del siglo XVI).
- Esta web basa su bibliografía en Herrera Casado, Antonio: Crónica y guía de la Provincia de Guadalajara, Diputación Provincial de Guadalajara, 1983. Guadalajara.
- Vid. Eloy BENITO RUANO, Lanas castellanas. ¿Exportación o manufacturas?, «Archivium», XXV (1975), pp. 123 y ss.
- Rafael María Girón Pascual (Lana sucia lana lavada).

De Peralejos de las Truchas de toda la vida y preocupados y mucho, por nuestra tierra. Nos interesa nuestra historia para saber el cómo y el por qué de lo que somos y, como no, nos preocupa el presente, el futuro nos lo trabajamos cada día.












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