Trashumancia en el Señorío de Molina

La ganadería desde el origen


El Honrado Concejo de la Mesta de Pastores fue creado en 1273 por Alfonso X el Sabio,
reuniendo a todos los pastores de León y de Castilla y otorgándoles importantes privilegios como
la exención del servicio militar, de testificar en los juicios, derechos de paso y pastoreo, etc. Las
agrupaciones de pastores y ganaderos se unieron en la «Real sociedad de ganaderos de la
Mesta», en 1273.


Su creación intentaba evitar posibles conflictos entre agricultores y ganaderos, ya que estos
últimos, debían atravesar las tierras de los agricultores con sus rebaños dos veces al año,
produciendo daños en sus cultivos. Esto se subsanó, construyendo unos itinerarios concretos:


1.- Las cañadas, paso entre zonas cultivadas, huertas, viñedos o labrantíos, con una anchura legal
de 75 mts. Eran las más amplias y las más usadas por ser las más largas.


2.- Las veredas, que solían tener unos 37 mts.


3.- Los cordeles, caminos y sendas.


Cabaña: Conjunto de ganado bajo protección Real o bajo protección del propietario.


La cabaña de un particular era el conjunto de reses ovinas, caballar, vacuno, equino y porcino
de un propietario, grupo de propietarios o municipios. Cada cabaña tenía a su mando
un mayoral, y se dividía en rebaños, o grey (así era llamada en el Fuero molinés), de unas mil
cabezas cada uno. Los rebaños más pequeños se llamaban mesnadas, hato o pastorías. Cada
uno llevaba 50 moruecos o carneros y 25 cencerrados, que estaban a cargo de un pastor y 4
zagales (Esto según Herrera Casado).


Los Reyes Católicos dieron muchas prerrogativas a los ganaderos, declarando de su libre
provecho todos los pastos, abrevaderos, majadas, veredas, descansaderos, baldíos y terrenos
comunales, para que los ganados pudieran libremente circular.


La monarquía de los Austrias dio muchos decretos favoreciendo la Mesta, y en el siglo XVI la
cabaña nacional ascendía a casi tres millones de cabezas de ganado ovino, de las que casi la
tercera parte
estaban censadas en tierras de Molina.


La Mesta era así un auténtico «Estado dentro del Estado» (Herrera Casado).


Pero El Señorío de Molina tenía sus propias normas para el ganado, antes de que surgiera la
Mesta, vamos, casi desde sus orígenes.


Ángel Ruíz Calvo nos recuerda que en el primitivo Fuero de la Tierra Molinesa entregado por el
conde Manrique de Lara a mediados del siglo XII, luego bastante antes de la existencia de la
Mesta):

“En un intento de proteger dichos ganados, el Fuero molinés establece que los pastores de
Molina deben poner la marca de hierro a los ganados con la señal de cada dueño. Así mismo,
establece que, si los ganados entraran en sembrados, hasta marzo, debe pagar 10 ovejas el
responsable. Y de marzo en adelante, pecharán solamente 5 ovejas. Y si es desde San Ciprián,
en adelante, por no producir destrozo en las cosechas, no paguen nada.»


En otro artículo, se establece que “si pasado San Juan se encontrara ganado entre las mieses, el
dueño del animal pagará cinco ovejas de multa al dueño de la mies, y una oveja por cada diez
que haya entrado en el sembrado. Si, una bestia sarnosa, encontraran paciendo en la dehesa
comunal, el dueño pagaría una multa de 40 mencales”. En este sentido, el fuero molinés
defiende tanto a los ganaderos, para que protejan su cabaña, como a los agricultores, para que
no sean lesionados en sus legítimos intereses por los dueños de los ganados. Recordemos que
en 1154 todavía no se había fundado la Mesta, y por tanto el proteccionismo bajo-medieval aún
no había alcanzado sus cotas más exageradas. “


La trashumancia en el origen


Según Ángel Ruiz Calvo, el origen de la trashumancia a tierras andaluzas se debe a La
Reconquista y, al efecto cuenta con un importante testimonio: El regidor molinés
Juan de Ribas o Rivas, en su Epítome de las cosas notables de Molina y sus
Señores y, escrito en los primeros años de 1600, en el capítulo XXIV lo relata, enlazando
y confirmándonos el motivo de la residencia en aquellas tierras. Así, nos dice: “El
año de 1227 se cobró de los moros la ciudad de Baeza y en el de 1234 la de Úbeda, y
entonces quedaron en aquellas comarcas muchas familias de Molina, como dan testimonio la
torre y dehesas de Martín Malo en el término de Baeza, repartimiento que
se hizo a este ganadero como caballero de aquella ciudad. Algunos de sus miembros
ocuparon el puesto de corregidor en estas ciudades.”


A colación de esto y, porque es de la misma fecha, nosotros hemos recopilado en una website
del municipio de Baños de la Encina “El Cotanillo”, un estudio de cómo se pasó de ser lugar de
acogida de cabaña merina a bobina. Este estudio nos informa a cerca del uso de la “Dehesa
Cerrada”, que fue un privilegio otorgado por Fernando III (El Santo) cuando Baños de la Encina
fue liberado en Julio de 1212 y cuyo destino era el arrendamiento de sus pastos a la cabaña
trashumante merina que venía en invernada desde la Serranía de Cuenca, el Señorío de Molina
y la Sierra de Albarracín (Montes Universales).


Peculiaridades de nuestro señorío


Según Elena Cortes Ruíz el primer rasgo que definía la sociedad del Señorío de Molina era “su
carácter fronterizo” por el peculiar sitio donde se ubica y por los distintos litigios a lo largo de su
historia.


Esta situación, dice, condiciona a la comarca dotándola de dos de sus rasgos característicos:


1.- Su vocación ganadera ya que la ganadería tiene ventajas con respecto a la agricultura en las
zonas fronterizas.


2.- Preponderancia en todo el territorio del elemento militar, sobretodo caballeresco, que
controla las instituciones municipales y regula la vida tanto en la Villa como en la Tierra.


La vida económica en la comarca de Molina está caracterizada, fundamentalmente, por el
predominio de la ganadería sobre el resto de las actividades, hecho que hay que poner en
relación con la gran abundancia de pastos (sobre todo en el Sur), la escasez de tierras apropiadas
para el cultivo y, especialmente la cercanía de la frontera con el reino de Aragón, por la cual se
producen repetidos ataques sobre los pueblos limítrofes.


Se ha olvidado Elena que un elemento fundamental, para esta vida económica, lo marcaba el
frío clima.


Vista la situación geopolítica del Señorío y, volviendo a la trashumancia, Ángel Ruíz Calvo nos recuerda como atravesaban los rebaños el Señorío “hay que decir cómo el territorio era atravesado totalmente por la Vereda Real, que desde Aragón iba hacia la cabaña de Cuenca. Esta vereda pasaba por el valle del río Mesa, atravesando luego los montes y páramos de Molina hasta llegar a Peralejos, Puente del Martinete (antiguo puente de Rodrigo Ardaz por llamarse también así esta Vereda) y Serranía de Cuenca.”

Y para hacer este y otros recorridos, el Señorío, tenía algunos pueblos que, por su situación geográfica, constituían lugares frontera entre los reinos de Aragón y Castilla, también llamados puertos secos y donde estaba establecida una aduana. Según las leyes de Castilla todo ganado que pasase de Aragón a Castilla, a herbajar, debían ser contados por escribano, a la entrada y a la vuelta, y para que se cumpliera, la vuelta, se debía pagar una fianza. Tanto El Pobo como Orea, eran puertos secos (*).

A finales de septiembre, se reunían las cuadrillas ganaderas en algunos de los pueblos más
importantes de las distintas Sexmas, tomaban los caminos pecuarios de paso o tramos abiertos
que cruzaban el término y confluían en Peralejos de las Truchas.

El más oriental reunía los ganados de Morenilla, Hombrados, Setiles, Tordesilos, Checa,
Alustante… Desde Molina, un segundo camino, por el barrio de san Francisco, cruzaba la Pedriza
y montes de Picaza, agrupando los ganados de la Vega de Arias, Terzaga, Pinilla y otros lugares
próximos. Posiblemente el tercero discurriera por Rinconcillo subiendo hasta Castilnuevo,
Pradilla y Prados, usando un tramo importante de La Carravilla de Motos y Alustante para ir a
buscar las localidades de Torrecuadrada, Otilla, Traid o Pinilla y terminar en Peralejos, donde
por el puente sobre el río Tajo del Martinete o de Rodrigo Ardaz las cuadrillas salían a buscar la
Cañada Real Conquense.


Según se reseña en un legajo existente en la Casa del Común de Molina, las rutas por donde aún
pasaban los ganados del Señorío en el año 1837 –un año después de la abolición de la Mesta-, y
que confluían en Peralejos de las Truchas para ir a buscar la Cañada Conquense, eran las
siguientes:


a) – La llamada Vereda Real, que llegaba de Aragón. Partiendo de la villa recorría
sierra Molina y atravesaba el término de Peralejos para entrar en Cuenca. Desde allí se tomaban
las provincias de Córdoba o Jaén como destino.


b) – La Vereda de la Mata, que partiendo de Molina por san Francisco cruzaba
la Pedriza para unirse a la que la familia del marqués de santa Coloma tenía desde Arias.


c) – Una tercera vereda, innominada, que partiendo de Molina llegaba hasta las
dehesas de Puente Genil en Córdoba, y que debe corresponderse con alguna de las dos
anteriores o quizás con la que cruzaba Castilnuevo.


Los ganaderos del Señorío de Molina podían haber elegido otra vía alternativa mucho más corta,
y que era la utilizada por los cabañeros serranos de Albarracín: las tierras de Valencia. El simple
hecho de ahorrar en el pago de los sistemas impositivos al atravesar los distintos reinos, en este
caso los de Aragón y Valencia, les habría hecho desistir de ello (Ángel Ruiz Calvo).


El aprovechamiento de los pastos en el Señorío, origen de la trashumancia


La abundancia de pastos, especialmente en la mitad Sur de la comarca, es la principal razón del
gran desarrollo ganadero de Molina ya en los siglos XII y XIII.
Los primeros testimonios documentales sobre dehesas de la Tierra de Molina corresponden al
siglo XIII (Elena Cortés), Taravilla, Torrecilla la Rubia, Cubillejo de la Sierra se delimitaron para
alimentación de los rebaños y, con posterioridad otras. María de Molina o Alfonso X y, sobre
todo con Alfonso XI (mediados del 1300), se amojonan las dehesas de todos los pueblos del
Señorío.


A lo largo del siglo XV el volumen de tierras destinadas a pastos, aún se incrementa más, debido
al despoblamiento de ciertos pueblos y al adehesamiento de otros términos en lugares poblados
(dehesa de la Vega en Alustante 1489).


A finales del siglo XV las dehesas boyales, destinadas originalmente a los animales de arada, son
reconvertidas para el ganado lanar. Este hecho está relacionado con el crecimiento de los
rebaños foráneos que pastan en Tierra Molina. Este hecho fue favorecido por El Común de la
Tierra lo que trajo no pocos enfrentamientos entre agricultores propietarios y ganaderos o entre
El Común y la Villa de Molina.


Los pastos del señorío son aprovechados tanto por ganados locales como foráneos,
especialmente de Aragón, pero sólo son pastos estivales pues las extremadas condiciones
climatológicas del sur, existentes en el territorio durante el invierno, obligan a los rebaños a
practicar la trashumancia.


La cabaña molinesa se unía, por Peralejos de las Truchas (Cañada de Rodrigo Ardaz), a la de
Cuenca y con ellos se desplazaban a las zonas de invernada. Esta cabaña se organizaba según el
esquema típico de la Mesta (desde el siglo XV). Un jefe de cuadrilla designado por la organización
de Cuenca y que es representante tanto físico como jurídico de la cabaña.


El primer alcalde, de la cuadrilla molinesa, documentado, es Juan Fernández de Heredia, el Mozo
en 1477.

Otros ganados no ovinos que terminarían siendo Trashumantes


Dentro de los originales límites del Señorío, las principales zonas destinadas a la cría de vacas y
bueyes, se encontraban situadas en las sexmas del Pedregal, Sabinar y Sierra (Elena Cortés),
especialmente en las dos últimas, El paraje más adecuado, como ya se ha señalado, es la vega
de Arias (Elena Cortés).


Al contrario que sucede con el ganado lanar, el bovino no constituye importantes rebaños
dentro de la Tierra y es utilizado principalmente como animal de arada.


Desde el siglo XVI está documentado el uso de ganado bovino como animales de lidia en la
celebración de festejos. El porcentaje era muy pequeño y poco frecuente pero tuvo gran
relevancia desde el siglo XVIII en adelante (Fernando VII, recuperó los espectáculos taurinos y
sentó las bases de lo que vendrá a ser la fiesta nacional por antonomasia).


El declive de la lana merina convirtió a los grandes ganaderos de lana fina en propietarios de
ganado bobino trashumante, especialmente ganadería brava que luego se vendía para fiestas
locales y nacionales y, aquí, la sexma de la Sierra vuelve a cobrar protagonismo pues será en ella
donde se asienten las principales ganaderías y mantendrán viva la cultura de la trashumancia
dirigida básicamente a Sierra Morena especialmente a Baños de la Encina desde Peralejos y
Checa.


Las rutas trashumantes confluían en Peralejos.


En Peralejos, existen dos rutas trashumantes según documento ICONA 1972 facilitado por El
MITECO:


a) Cañada Real de Zaragoza a Andalucía de 90 varas unos 75,22 mts y con una longitud
aproximada de 4500 mts y dirección Sur. Penetra en término de Peralejos de las Truchas
procedente de Taravilla por el camino de Taravilla y que deja a su Izda. Atraviesa la Loma
del Pajar internándose en El Monte Pinar y Alto de la Muela de Utiel. Saliendo al
Rinconquillo, piedras de las Canalejas y El Martinete”


Entendemos que bajaban por el Rinconquillo y El escalerón y se dirigían hacia El Martinete o
Puente de Rodrigo Ardaz.


b) Vereda de Ganados y Cordel de Merinas:


1o Tramo
Vereda de Ganados de anchura 25 varas unos 22,89 metros y una longitud de
2400 mts. Penetra en Peralejos de las Truchas por el mojón de Megina y Chequilla
llevando por eje, en este tramo, la divisoria de Peralejos a Chequilla. La anchura legal
que corresponde a Peralejos es 20,89 mts.


Atraviesa Las Grovias, Camino de Chequilla, Las Pantarrejas, La teja, Zarzoso, Alto del
Cuerno, y Cueva de Serrezuela llegando al mojón de Checa a partir del cual comienza el
Cordel de Merinas 2o tramo.


2o Tramo
Cordel de Merinas de 45 varas unos 37,61 mts, según los antecedentes del
término de Checa. Su longitud es de unos 6.600 mts.


Desde el mojón de Checa llevando por eje la línea divisoria entre Checa y Peralejos su
anchura es de 37,61 mts.


Atraviesa Los Caminos de Checa y Orea, La Serrezuela, los Prados Charranes, El Bú,
Fuente del Villar, el camino de Fuenlabrada, Camino del Pellejero, Camino del Pellejero,
Quebrada del Pellejero y Barranco del Pellejero, cruza el rio de la Hoz Seca e
internándose en el término de Checa.


Rodrigo Ardaz y su Cañada


La cañada real de Rodrigo Ardaz no nace en Cuenca sino en Peralejos de las Truchas.
El que hoy conocemos como Puente Martinete, debido a la antigua actividad industrial
posterior que instaló allí el martinete para estirar el hierro que la ferrería, situada río abajo,
producía, sigue siendo para los pastores y en los registros oficiales de vías pecuarias el Puente
de Rodrigo Ardaz
.


El puente original de Rodrigo Ardaz era la llave para cruzar el Tajo en una zona de cañones muy
profundos. Sin ese paso, el ganado tendría que dar rodeos de kilómetros por terrenos mucho
más abruptos.


El Martinete: El nombre actual del puente viene de la industria metalúrgica que aprovechaba la
fuerza del agua en Peralejos de las Truchas. Es un ejemplo perfecto de cómo una actividad
industrial posterior «sepultó» el nombre del caballero medieval en el lenguaje cotidiano, pero
no en el mapa de las cañadas.


Quién fue Rodrigo Ardaz, pues no hay información detallada, se cree que pudo ser un caballero
de la Orden de Santiago, o un hidalgo local que obtuvo los derechos de portazgo o la propiedad
de las tierras colindantes en la época de la Repoblación. En el siglo XV, la Mesta (el poderoso
gremio de ganaderos) consolidó estos nombres para asegurar que los pastores supieran
exactamente qué pasos estaban protegidos por ley.


Se cree que pudo ser un caballero de la Orden de Santiago porque el Alto Tajo fue zona de
órdenes militares en aquellos tiempos y, muchos de los caballeros que recibieron tierras, tras la
reconquista, daban su nombre a los accidentes geográficos que controlaban o poseían.
Parece que en os archivos de la Chancillería de Valladolid existen pleitos de los siglos XVI y XVII
sobre «derechos de paso» y lindes de la Cañada Real de Rodrigo Ardaz. En estos pleitos se suele
citar el origen de los nombres para justificar la antigüedad de la vía (de momento no hemos
podido localizar esos documentos).


Historiadores locales de Guadalajara, como Antonio Herrera Casado (Cronista Oficial de la
Provincia de Guadalajara), han documentado cómo los hidalgos locales de la zona de Peralejos
y Molina de Aragón gestionaban estos pasos, los pobladores de pocos recursos no tenían poder
para hacerse con el control de estos pasos tan importantes.

Ángel Ruiz Calvo (Cuadernos Etnografía Guadalajara no 49)
Elena Cortés Ruiz (Articulación jurisdiccional y estructura socioeconómica de la comarca de Molina de Aragón a lo largo de la Edad
Media)
El Cotanillo https://elcotanillo.blogspot.com/2010/01/banos-de-la-encina-tres-siglos-de.html
(*) Hablaremos después del puente de Rodrigo Ardaz

Comparte

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *